Un maestro sufí había perdido la llave de su casa y la buscaba en el césped que estaba delante de la puerta. Se puso a cuatro patas y empezó a deslizar los dedos entre las briznas de hierba. Algunos discípulos suyos pasaron por allí y le preguntaron:
"Maestro ¿qué haces?.
El contestó: "He perdido la llave de mi casa".
Dijeron ¿Quieres que te ayudemos?.
Respondió: "por supuesto, os agradeceré".
Y se pusieron a cuatro patas a buscar entre la hierba. Cuando empezó a hacer calor, uno de los discípulos más inteligentes preguntó:
"Maestro, ¿tienes idea de dónde has perdido la llave?
El maestro respondió: "Sí. La he perdido dentro de la casa".
A lo cual dijeron ellos: "Entonces ¿por qué la estamos buscando aquí afuera?".
Y él contesto: "Es que aquí hay mas luz"
Este cuento tiene diversas versiones, pero el fundamento de todas es el mismo. Es más fácil buscar lo que se necesita en el lugar más cómodo, y no en el más adecuado. Creo que no hacen falta más comentarios.
Seguro que hay más cuentos sufíes en otras ocasiones.
martes, 10 de abril de 2007
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